Vida del Imam Hasan al-Askari (P), el undécimo de los inmaculados imames

Palabras de la Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.)

Ciertamente que el legado de Ahl-ul Bait (a.s.), el cual ha sido atesorado por su Escuela y resguardado de la desaparición por sus seguidores, conforma una Escuela global para las diversas ramas del conocimiento islámico. Esta Escuela ha podido educar personas capacitadas y ofrecer a la comunidad islámica grandes sabios que han seguido los pasos de Ahl-ul Bait (a.s.), quienes han asimilado las preguntas y cuestionamientos de diferentes escuelas y tendencias ideológicas que se encuentran tanto dentro como fuera del Islam, y les han presentado las más concisas de las respuestas y soluciones a lo largo de siglos consecutivos.

La AsambleaMundialde Ahl-ul Bayt, partiendo de la responsabilidad que ha recaído sobre sus hombros, se ha propuesto defender el Mensaje Divino y las verdades respecto a las cuales han mostrado recelo importantes personalidades de las diferentes tendencias y escuelas y pensadores de corrientes hostiles al Islam, siguiendo los pasos de Ahl-ul Bait (a.s.) y los seguidores de su digna Escuela, quienes se han preocupado por responder a esos continuos desafíos y han tratado de permanecer constantemente en un frente de defensa al nivel requerido en cada época.

Las experiencias atesoradas en los libros de los sabios de la Escuela de Ahl-ul Bait (a.s.) en este sentido son únicas en su género puesto que poseen un bagaje académico sólido que se afirma en el intelecto y la argumentación, se abstiene de las pasiones y fanatismos censurables, y se dirige a los sabios y pensadores poseedores de especialización con un discurso aprobado por el intelecto y que es aceptado por cualquier sana naturaleza.

La AsambleaMundialde Ahl-ul Bayt (a.s.) trata de ofrecer a los buscadores de la verdad una nueva etapa de estas ricas experiencias a través de una serie de estudios y obras que han escrito autores contemporáneos que adhieren a la Escuela de Ahl-ul Bait (a.s.), o bien aquellos a quienes Dios agració al haberse anexado a esta noble Escuela. Ello descontando aquello que la Asamblea edita e investiga por considerar que posee mucha conveniencia de entre las obras de los reconocidos sabios shias de entre los antiguos, de manera que esos legados conformen un dulce abrevadero para las almas que procuran la Verdad, de modo que sus mentes se abran ante las realidades que ofrece la Escuela de Ahl-ul Bait (a.s.) a todo el mundo en una época en que los intelectos se perfeccionan.

Pedimos a los distinguidos lectores que no dejen de enviarnos sus opiniones, valiosas propuestas y críticas constructivas en este sentido.

Asimismo, requerimos a todos los centros de estudios de incumbencia, sabios, autores y traductores que colaboren con nosotros en la tarea de difundir la genuina cultura islámica muhammadiana.

Pedimos a Dios, Glorificado Sea, que acepte de nuestra parte esta exigua tarea y nos brinde el éxito de poder ofrecer más, bajo la sombra de su especial consideración y la observancia de Su califa en la Tierra, el Imam Al-Mahdî -que Dios apresure su manifestación.

Agradecemos profundamente al Equipo de escritores de la Fundación Dar Rah-e Haqq por componer este libro y a los Sres. Rahmatul.lah Golzar y Martha Golzar por haberlo traducido al castellano. Extendemos nuestro agradecimiento a todos nuestros compañeros que tuvieron parte en la publicación de esta obra, especialmente a los hermanos encargados de la sección de traducción quienes se empeñan en cumplir su labor.

Esperamos haber hecho todo lo que estuvo a nuestro alcance para cumplir aunque sea en parte lo que nos corresponde frente al Mensaje de nuestro Señor, Quien envió a Su Mensajero con la guía y la religión de la Verdad, para hacerla prevalecer por sobre toda religión, y es suficiente Dios como testigo.

 

Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.)

Secretaría Cultural

C O N T E N I D O

UNA SÍNTESIS DE LA VIDA DEL IMÂM HASAN AL-‘ASKARÎ (P)7

Su nacimiento. 7

Su Imâmato. 7

ELCALIFATO ABASÎ EN LA ÉPOCA DEL IMÂM AL-‘ASKARÎ (P)7

LA PERSONALIDAD DEL IMÂM Y LAS ESPECIALIDADES DE SU CARÁCTER  7

El ascetismo del Imâm.. 7

La visita de dos necesitados7

CULTO Y ADORACIÓN DEL IMÂM.. 7

La guía de los musulmanes hacia la verdad. 7

LOS VALIOSOS CONSEJOS DEL IMÂM.. 7

El encaminamiento de un filósofo bagdadí7

Respuestas a varias preguntas7

Carta del Imâm a uno de los grandes sabios en la Ciudad de Qom   7

SUS MILAGROS Y SU RELACIÓN CON EL MUNDO INVISIBLE  7

ALGUNAS DE LAS SABIAS PALABRAS DEL IMÂM.. 7

ALGUNOS DE LOS COMPAÑEROS CERCANOS DEL IMÂM.. 7

1. “Ahmad Ibn Is.hâq Ash‘arî Qomî7

2. “Abû Hâshim Dâwûd Ibn Al-Qâsim Al-Ÿa‘farî”. 7

3. “‘Abdul.lah Ibn Ÿa‘far Himîarî”. 7

4. “Abû ‘Amr ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî”. 7

SU MARTIRIO.. 7

BIBLIOGRAFÍA.. 7

UNA SÍNTESIS DE LA VIDA DEL IMÂM HASAN AL – ‘ASKARÎ (P)

Su nacimiento

El undécimo de los Inmaculados Imâmes del Islam después del Profeta Muhammad (BP) fue Imâm Abû Muhammad Hasan Ibn ‘Alî Al-‘Askarî (P). Él nació en “Samarra” en el año 232 H.L./846 d.C. Su honorable padre fue el décimo Imâm ‘Alî Al-Hâdî (P) y su madre la piadosa y respetable dama Judaîzah también llamada “Sûsan”.

El Imâm en Samarra vivía en un lugar llamado “‘Askar”[1] y por ello es conocido como “Al-‘Askarî”, y sus otros títulos mayestáticos más famosos son “Az-Zakiî”, “An-Naqiî”, y “Abû Muhammad”.

Él tenía veintidós años cuando su honorable padre el Imâm Al-Hâdî (P) fue martirizado. Él ocupó el puesto del Imâmato durante seis años, lo que significa que fue martirizado a los veintiocho años, o sea el año 260 H.L./874 d.C.Su único hijo y sucesor, el duodécimo y último Imâm, el honorable Huÿÿat Ibn Al-Hasan Al-Mahdî (que Dios apresure su llegada), es nuestro Walî ‘Amr (protector de los asuntos de los creyentes)y el Imâm de nuestra época. La luminosidad de su existencia se encuentra oculta detrás de las nubes de su ausencia, y en el momento que Dios Todopoderoso ordene, se revelará y aparecerá, y el mundo será depurado de las iniquidades y llenado de justicia.

Aquellos que tuvieron contacto con el Imâm Al-‘Askarî (P) dijeron: “Este honorable era de tez bronceada, ojos grandes, apuesto, buena figura y con majestuosidad y gloria”.

La vida del undécimo Imâm coincidió con el gobierno de seis de los Califas Abbasíes:

Ÿa‘far Al-Mutawakkil(232-247 H.L./847-861 d.C.), “Muhammad Al-Muntasir(247-248 H.L./861-862 d.C.),Ahmad Al-Musta‘iîn(248-252 H.L./862-866 d.C.), “Muhammad Al-Mu‘tazz(252-255 H.L./866-869 d.C.), “Muhammad Al-Muhtadiî” (255-256 H.L./869-870 d.C.)y Ahmad Al-Mu‘tamid” (256-279 H.L./870-892 d.C.), y fue martirizado durante el gobierno de este último.[2]

Su Imâmato

Cada uno de nuestros Inmaculados Imâmes (P), al presentar a su sucesor únicamente no se satisfacía con las narraciones comunes las cuales mencionaban el nombre y las características de todos los Imâm hasta el duodécimo de éstos, y para enfatizar y disipar cualquier duda presentaban en forma directa a los shiíes y a sus compañeros especiales al Imâm después de él. Respecto al Imâm Al-‘Askarî (P) existen numerosas narraciones que conciernen a este mismo asunto, y a continuación nos permitimos trasmitir algunas de éstas:

1. “Abû Hâshim Ÿa‘farî” –que fue uno de los destacados y fiables cronistas de hadîz de la Escuela Ash-Shî‘ah y seguidor especial de los Imâmes (P) dice: “Fui a visitar al Imâm ‘Alî Al-Hâdî (P), me dijo:

“Mi sucesor será mi hijo Hasan; ¿cómo os comportaréis con el sucesor de mi sucesor!”

Pregunté: “¡Cómo será él! –y dije– ¡Dios ofrezca mi vida por ti!”

“¡No podréis ver su persona y no será conveniente que pronuncies su nombre!”

Pregunté: “¿Entonces, como deberemos recordarlo?”

Dijo: “Decid Al-Huÿÿat min âli Muhammadin sal.lal.lahu ‘alîhi wa Âlihila evidencia de la familia de Muhammad, los saludos de Dios sean para él y su familia”.[3]-[4]

2. “Saqr Ibn Abî Dalf” relata: Escuche al Imâm Al-Hâdî (P) decir:

En verdad que el Imâm después de mí es mi hijo Hasan y después de él su hijo Al-Qâ’im (el Restaurador) y él es el mismo que establecerá en la Tierra justicia y equidad al igual que antes se había llenado de opresión y tiranía”. [5]

3. “Nawfalî” expone: Me encontraba con el Imâm ‘Alî Al-Hâdî (P) en el patio de su casa, su hijo Muhammad pasó frente a nosotros, entonces le dije: “¿Después de vos éste será el Imâm?”

“¡No! Vuestro Imâm después de mi será Hasan”.Respondió.[6]

4. “Yahîâ Ibn Yasâr” cuenta: “Cuatro meses antes de que falleciese el Imâm Al-Hâdî (P) testamentó y mencionó que el heredero del Imâmato y califato después de él sería su hijo Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) y nos tomó como testigos a mí, y a un grupo de sus amigos y shiíes”.[7]

5. “Abû Bakr Fahfakî” dice: El Imâm Abû Al-Hasan Al-Hâdî (P) me escribió:

“Mi hijo Abû Muhammad (Imâm Al-‘Askarî -P-) entre los descendientes de la familia del Profeta, es el hombre más perfecto en cuanto a su creación y el más firme entre éstos en su lógica. Él es mi hijo mayor y mi sucesor y un eslabón del Imâmato, y nuestros mandatos le serán heredados a él. Entonces lo que me preguntabais a mi, preguntadlo a él, y aquello que necesitéis se encuentra en sus manos”.[8]

ELCALIFATO ABASÎ EN LA ÉPOCA DEL IMÂM AL-‘ASKARÎ (P)

………….

El Imâmato del undécimo de los Inmaculados Imâmes –que fue de seis años–, coincidió con el gobierno de tres califas: “Al-Mu‘tazz”, “Al-Muhtadiî” y “Al-Mu‘tamid”.

Al-Mu‘tazz Al-‘Abbasî tomo el gobierno después de su primo paterno Al-Musta‘iîn. El Imâm Al-Hâdî (P) fue martirizado durante el gobierno de Al-Mu‘tazz, y también un gran grupo de los seguidores de ‘Alî (P) fueron martirizados y envenenados durante el gobierno de este califa tirano. Al-Mu‘tazz en una ocasión encarceló a su hermano “Al-Mu’aîed” y ordenó que le dieran cuarenta latigazos hasta que él mismo renunciara a ser el heredero del trono, poniéndolo después en libertad. En otra ocasión también lo encarcelo y ya que había escuchado que un grupo de soldados turcos habían decidido poner a Al-Mu’aîed en libertad, ordenó que lo mataran. Para ello colocaron a Al-Mu’aîed dentro de una cobija llena de veneno y cerraron los extremos de ésta hasta que murió, entonces convocaron a todos los jurisconsultos y jueces de la corte para que lo miraran y comprobasen que no había señales de tortura en su cuerpo y fingiesen que murió ¡de muerte natural![9]

Durante el gobierno de Al-Mu‘tazz apresaron a más de setenta shiíes y descendientes de Ÿa‘far Taîîâr y ‘Aqîl Ibn Abî Tâlib que se habían rebelado, y los trajeron a Samarra.[10] Durante el gobierno de este califa los adictos del Imâm Al-‘Askarî (P) se encontraban en muchas dificultades y muy oprimidos. Algunos se quejaron de la situación por medio de cartas enviadas al Imâm. El Imâm en respuesta les dijo: “Dentro de tres días llegará el consuelo y la libertad”.[11]

Y sucedió tal y como lo predijo el Imâm, ya que los soldados turcos de la Corte ‘Abbasí, que consideraban a Al-Mu‘tazz inconveniente para sus intereses se rebelaron ante él y lo obligaron a renunciar al califato, entonces lo echaron en un sótano y sellaron las puertas de éste para que muriese ahí dentro.[12]

Después de Al-Mu‘tazz, “Al-Muhtadiîtomó las riendas del califato. Este hombre tirano se comportaba hipócritamente. Aparentemente era un devoto y evitaba las lujurias inclusive había sacado a las cantantes de su corte, prohibido cualquier corrupción y demostraba ayudar a los oprimidos, sin embargo, durante un tiempo encarceló al Imâm Al-‘Askarî (P), e inclusive decidiómatarlo. No obstante la muerte no le permitió hacerlo y Dios le quitó la vida. Durante el gobierno de Al-Muhtadiî un grupo de los seguidores de ‘Alî (P) se rebelaron y algunos de ellos fueron encarcelados, en donde tiempo después fallecieron.

“Ahmad Ibn Muhammad” relata: “Cuando Al-Muhtadiî asesinó a los árabes y no árabes, escribí una carta al Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) diciendo: “Gracias al Dios que lo hizo arrepentirse de matarnos. Yo había recibido la noticia de que lo había amenazado y dicho: “¡Juro por Dios que terminaré con la familia de Muhammad sobre la tierra!”

Y el mismo Imâm con su mismo puño y letra respondió mi carta diciendo: “¡Qué corta es la vida de éste, dentro de cinco días será asesinado con desprecio y bajeza!”

Y así sucedió.[13] Al-Muhtadiî fue asesinado por los turcos de su ejército y “Al-Mu‘tamid” lo sucedió.[14]

Al-Mu‘tamid, al igual que sus antepasados, se dedicaba a los placeres del mundo, a la tiranía e inmoralidad, situación que provocó que poco a poco su hermano Al-Muwaffaq se hiciese cago de todos los asuntos de la corte al grado que llegó a controlarla en tal forma que Al-Mu‘tamid prácticamente no tenía nada que ver y únicamente era califa de nombre. Después de la muerte de Al-Muwaffaq su hijo Al-Mu‘tadzid dominó a su tío al igual que lo había hecho su padre, y finalmente el año 279 H.L./892 d.C. Al-Mu‘tamid fue destruido y Al-Mu‘tadzid oficialmente se hizo cargo del califato.[15]

Durante el gobierno de Al-Mu‘tamid fue martirizado el Imâm Al-‘Askarî (P), y un grupo de los shiíes fueron también muertos. A algunos de ellos los asesinaban de la forma más trágica e inclusive después de matarlos mutilaron sus cuerpos.[16] Algunos de los historiadores han registrado que durante el gobierno de Al-Mu‘tamid hubo muchas guerras y enfrentamientos al grado que aproximadamente quinientas mil personas fueron muertas.[17]

De cualquier forma, la atención que centraba la sociedad en los Inmaculados Imâmes, y el desacuerdo de éstos Infalibles hacia con los califas tiránicos, ocasionó odio y constante desacuerdo y el que actuaran más estrictamente hacia con de los Imâm. El honorable Imâm Al-‘Askarî (P) también al igual que su honorable e inmaculado padre siempre tuvo que enfrentarse a las molestias y la rigurosa vigilancia del gobierno. Este honorable Imâm en una ocasión durante el gobierno de Al-Muhtadiî fue llevado a la cárcel de “Sâlih Ibn Wasîf”, quién envió a dos de sus más perversos vigilantes para que cuidaran del Imâm y fueran rigurosos con él, sin embargo los ruegos y súplicas del Imâm hicieron efecto en ellos.[18]

En otra ocasión enviaron al Imâm a la cárcel de “Nahrîr”, quien era muy severo y molestaba al Imâm. La mujer de Nahrîr le dijo: “¡Teme a Dios! Tú no sabes a quién has hospedado en tu casa. –Entonces habló respecto a la forma en que adoraba a Dios y a sus virtudes, y continuó diciendo– Temo por ti por la tiranía que muestras hacia él”.

Nahrîr respondió: “¡Juro por Dios, que lo echaré a los animales salvajes!”

Después de que contó con el permiso de sus superiores, echó al Imâm a la jaula que contenía algunos animales salvajes, y no dudaba en que lo desgarrarían. Cuando fue en busca del Imâm lo encontró a salvo y realizando la oración, mientras que los animales salvajes lo habían rodeado, por ello ordenó que lo regresaran a su casa.[19]

Al-Mu‘tamid también, durante su gobierno encarceló al Imâm Al-‘Askarî (P) y a su hermano Ÿa‘far, enviándolos a la prisión de “‘Alî Ÿarrîn”. Lo tenían enterado constantemente de la situación del Imâm, y le informaban que durante los días ayunaba y las noches las pasaba en vela y orando.

En una ocasión preguntó a ‘Alî Ÿarrîn el estado en el que se encontraba el Imâm y le repitió lo mismo que siempre, entonces ordenó: “En este mismo instante ve a visitarlo y hazle llegar mis saludos, dile que se marche a su casa, y tú acompáñalo”.

‘Alî Ÿarrîn relata: “Me dirigí a la cárcel, vi que el Imâm había vestido sus ropas y estaba listo para irse. Cuando me vio se levantó, y yo le comuniqué el mensaje del Califa. El Imâm subió a su montura y se detuvo. Pregunté la causa por la cuál se había detenido, me dijo: “¡Espero a Ÿa‘far!”.

“El Califa únicamente ordenó que lo pusiésemos en libertad a vos, y no dijo nada de Ÿa‘far”. Le expliqué.

Dijo: “Ve con el Califa y dile que nosotros dos venimos de una misma familia, y en caso de que yo regrese solo y Ÿa‘far no me acompañe, sucederá algo que no es oculto para él”.

‘Alî Ÿarrîn fue a ver al Califa y cuando regresó informó: “El Califa dijo que pondrá en libertad a Ÿa‘far únicamente por vos, y que lo había encarcelado por el delito y traición que cometió hacia vos y hacia él mismo”.

Luego puso en libertad a Ÿa‘far y los dos regresaron a casa.[20]

 

De todo lo que hemos mencionado en forma condensada respecto a la situación del gobierno de los califas y su comportamiento con el Imâm es evidente que el Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) vivió en una época difícil y sofocante, que el gobierno lo tuvo siempre bajo una estricta vigilancia y que repetidas veces fue encarcelado. La historia es testigo de que inclusive en los momentos en que el Imâm se encontraba fuera de la cárcel, controlaban a aquellos que lo visitaban, y sus amigos y shiíes no podían contactarse fácilmente con este Inmaculado y, con la ayuda de los familiares del Imâm, en ocasiones algunos de los shiíes podían visitar al Imâm.En la obra “Kashf Al Gummah” leemos:

“Un hombre de los shiíes en la época del Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) salió de Samarra para buscar trabajo y se dirigía hacia “Bilâl Ÿabal” (se le llamaba así a las ciudades que se encuentran en la cordillera de Hamadán hasta Qazvin en el occidente de Irán). En el camino se encontró con un hombre amigo de los alíes que viajaba de Halwân (ciudad que se encuentra cerca de la frontera con Irak) y le preguntó: “¿De dónde viene?”

“De Samarra”. Le respondió el shií.

Le preguntó si conocía tal colonia y tal calle en Samarra. A lo que contestó afirmativamente. Nuevamente preguntó:

“¿Tienes noticias de Hasan Ibn ‘Alî (P)?”

Respondió: “¡No!”

“¿Para que has venido a Ÿabal?” Le preguntó

“En busca trabajo”. Dijo el hombre.

“Tengo cincuenta dinares, te los daré en caso de que me acompañes a Samarra y me lleves a casa de Hasan Ibn ‘Alî el Imâm Al-‘Askarî (P)”. Le propuso el hombre halwânî.

Éste aceptó y lo llevó a casa del Imâm…”.[21]

De este relato puede deducirse la situación en que se encontraba el Imâm fuera de la cárcel, y hasta que grado se encontraba limitado y vigilado por el gobierno de su época, al grado que la gente no podía entrevistarse con él fácilmente, y para poder entrevistarse con él debían hacerlo con precisión y precaución. Inclusive los seguidores de ‘Alî (P) y sus familiares cercanos no podían visitarlo seguido.

LA PERSONALIDAD DEL IMÂM Y LAS ESPECIALIDADES DE SU CARÁCTER

Las virtudes morales y los logros espirituales del Imâm provocaron que no únicamente sus amigos, sino que inclusive sus enemigos confesaran su grandeza y fama; “Hasan Ibn Muhammad Ash‘arî”, “Muhammad Ibn Yahîâ” y otros más relataron que “Ahmad Ibn ‘Ubaîdul.lah Ibn Jâqân” era el delegado y encargado de cobrar los impuestos de las tierras en la Ciudad de Qom. En una ocasión en una de sus reuniones vinieron a la plática los shiíes y sus creencias. Ahmad que era uno de los “nâsibî” es decir el grupo conocido por su enemistad la familia del Profeta (BP) dijo:

“Yo en Samarra no he visto ni conozco entre los shiíes a nadie como Hasan Ibn ‘Alî Ibn Muhammad Ibn Ar-Ridâ (P) (Imâm Al-‘Askarî) en cuanto a manera, dignidad, castidad, nobleza, virtudes y grandeza entre los de su familia y los Banî Hashim. Su familia lo respetaba más que a los ancianos y honorables de entre ellos, y entre los dirigentes del ejército y los ministros, y toda la gente en general también mantenía esa misma situación. Recuerdo en una ocasión me encontraba con mi padre[22], cuando los vigilantes de la entrada del palacio anunciaron que Abû Muhammad Ibn Ar Ridâ (Imâm Al-‘Askarî -P-) había llegado. Mi padre en voz alta dijo: “¡Dejadlo entrar!” Quedé sorprendido al ver que el vigilante le avisara a mi padre que el Imâm, llamándolo por su título y con mucho respeto, había llegado, ya que ante mi padre únicamente el Califa, el sucesor del califa o aquél que el califa hubiese ordenado lo llamaban por su título mayestático[23]. Entonces entró un hombre de tez bronceada, alto y de buena figura, apuesto, joven y con majestuosidad y gloria. Cuando mi padre lo vio se levantó y adelantó para recibirlo. No recuerdo haber visto a mi padre recibir a alguno de los Banî Hâshim o de los generales del ejército como lo recibió a él. Mi padre colocó su mano alrededor del cuello del Imâm y besó su cara y luego su pecho, En ese momento tomando su mano lo llevó y sentó en donde realizaba la oración, y él tomo asiento junto al Imâm y comenzó a conversar con él. Durante su plática mi padre varias veces le dijo: “¡Ofrezco mi vida por ti!” Yo me encontraba asombrado al ver esta escena. Repentinamente el vigilante de la entrada vino y dijo: “¡Al-Muwaffaq Al-‘Abbasî ha llegado!” Era común que cuando Al-Muwaffaq venía, guardias y generales especiales de su ejército se adelantaban y formaban dos filas desde la entrada de la casa hasta el salón donde era el lugar de reunión de mi padre, y permanecían ahí hasta que Al-Muwaffaq venía y se retiraba.

Mi padre atento escuchaba y platicaba con Abû Muhammad(P), hasta que vio entrar a los sirvientes especiales de Al-Muwaffaq. En ese momento dijo al Imâm: “¡Ofrezco mi vida por vos! Si estáis de acuerdo, marchaos”. Y dijo a sus vigilantes que lo llevaran por detrás de las filas compuestas por los soldados de Al-Muwaffaq para que éste no lo viese. El Imâm se levantó y mi padre también lo hizo, y el Imâm se retiró después de que mi padre le acarició el cuello.

Yo pregunté a los vigilantes y guardianes de mi padre: “¿Quién era ese que ante mi padre lo llamaron por su título mayestático y mi padre se comportó así?”

Respondieron: “Él es uno de los descendientes de ‘Alî (P) llamado Hasan Ibn ‘Alî y es conocido como Ibn Ar-Ridâ (P)”.[24] Mi asombro incrementaba, y todo ese día la pasé preocupado y pensativo hasta que llegó la noche. Mi padre, después del rezo de la noche, acostumbraba a sentarse y escribir los informes de los asuntos necesarios de los cuales debía avisar al Califa. Después de que realizó la oración y tomó asiento, yo también me senté junto a él. Estábamos solos, me preguntó: “¡Ahmad! ¿Deseas algo?”

Le respondí: “¡Si, padre! Si me lo permite deseo expresarlo”.

Dijo: “Cuentas con mi permiso”.

Le pregunté: “¡Padre!, ¿quién era el hombre que vi en la mañana, que vos mostrabais tanto honor y respeto por él, y entre vuestras frases repetidas veces le dijisteis “¡ofrezco mi vida por vos!”, y ofrecíais a él vuestra vida, la de vuestro padre y madre?”

Me dijo. “¡Hijo, mío! Él es el Imâm de los râfidzîân[25]; Hasan Ibn ‘Alî conocido como Ibn Ar-Ridâ”.

Entonces silenció unos segundos, y yo también lo hice, luego dijo: “…¡Hijo, mío! Si el califato saliese de las manos de los Banî ‘Abbas, ninguno de los Banî Hâshim, fuera de él, es meritorio de ese puesto, y esto es por sus virtudes, castidad, ascetismo, culto, buen carácter y mérito. Si hubieses conocido a su padre, hubieses encontrado en él a un hombre honorable y virtuoso”.

Con estas palabras incrementaron mis pensamientos y preocupaciones, así como la ira en contra de mi padre Para mí en esos momentos no había nada más importante que preguntar, investigar y estudiar acerca del Imâm. A todos los Banî Hâshim, generales del ejército, escritores, jueces, indigentes y otros que pregunte, su respuesta mostraba la grandeza, el valor y alta jerarquía que él ocupaba en sus mentes. Todos lo recordaban con bondad y lo consideraban superior a todos sus parientes y grandes de su familia. Fue por ello que en mí mismo el Imâm ocupó un alto rango, ya que no encontré a ningún amigo o enemigo de él, a menos que lo enalteciese y hablase bien acerca de él”.[26]

* * *

 


[1]En esa localidad estaba el campamento militar del ejército de mamelucos turcos de la corte ‘Abbasí por ello era llamada ‘Askar. (Tatimmah Al-Mujtasar fi Ajbâr Al-Bashar, p.I, p.348)

[2]Bihâr, t.L, p.325 y 335 a 339.

[3]Existen diferentes opiniones entres los sabios respecto a como debe llamársele al Imâm de la Época (P), algunos de los grandes sabios y jurisconsultos recientes tales como el “Shaîj Al-Ansarî”, “Maûlâ Muhammad Kâdzim Al-Jurâsânî” y el “Saiîed Muhammad Kâdzim Al-Yazdî” desaprobaron mencionar su nombre y un grupo de los sabios anteriores tales como el “Shaîj At-Tûsî”, el “Shaîj Al-Mufîd” y otros lo consideraron absolutamente prohibido, y algunos otros de los eruditos tales como “Hâÿÿî Nûrî” y “Muhaqiq Dâmâd” consideraron prohibido mencionar su nombre en las reuniones o algo parecido.

El Difunto Hâÿÿî Nûrî dijo: “Su prohibición fue definitiva entre los sabios pasados shiíes hasta la época de Jâÿah Nasîr Ad-Dîn Tûsî, y desde la época del Shaîj Al-Bahâ’î comenzaron las discrepancias a este precepto”. (Recurrir al Naÿmul Zâqib, p.48).

[4]Kamâl Ad-Dîn, Shaîj As-Sadûq, p.381.

[5]Kamâl Ad-Dîn, Shaîj As-Sadûq, p.383.

[6]Irshâd Al-Mufîd, p.315.

[7]I‘lâm Al Warâ,p.370.

[8]Irshâd Al-Mufïd, p.317.

[9]Tatimmah Al-Muntahâ, p.252.

[10]Muruÿ Adh Dhahab, t.IV, p.91.

[11]Bihâr, t.L, p.251.

[12]Muruÿ Adh Dhahab, t.IV, pp.91 a 95; Tatimmah Al-Muntahâ, p.254.

[13]Irshâd Al-Mufîd, p.324.